Woody Allen y sus frases




Por: el 22-marzo-2010

Woody Allen

Ayer vi por segunda vez Zelig, una comedia de Woody Allen estrenada en 1983. Esta película, además de ser de las mejores del cineasta, es una de las más particulares, puesto que está rodada como si fuera un documental. La historia gira entorno un hombre que, debido a sus problemas de inseguridad, adquiere la capacidad de imitar comportamientos y transformarse físicamente para camuflarse entre la gente que lo rodea. Llevaba tiempo sin ver una trabajo de Allen y me encantó volver a escuchar esas frases ingeniosas tan propias de él. ¿La que más gracia me hizo? “He trabajado mucho con Freud en Viena. Discrepamos de la teoría de la envidia del pene: Freud creía que sólo era aplicable a las mujeres”.

Hoy me ha dado por buscar otras frases célebres que aparecen en sus películas. A continuación os dejo las que a mí más me gustan.

“Y aunque ello me cause enojo, tengo que abrir el cerrojo para ver si voy… ¡y mojo!”. Todo lo que usted quiso siempre saber acerca del sexo, pero nunca se atrevió a preguntar.

“Y recordé aquel viejo chiste, aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice: ‘Doctor, mi hermano está loco: cree que es una gallina’. Y el doctor responde: ‘Pues, ¿por qué no lo mete en un manicomio?’. Y el tipo le dice: ‘Lo haría, pero necesito los huevos’. Pues eso, más o menos, es lo que pienso sobre las relaciones humanas, ¿sabe? Son totalmente irracionales y locas y absurdas, pero supongo que continuamos manteniéndolas porque la mayoría necesitamos los huevos”. Annie Hall.

“Mi psicoanalista me advirtió que no saliera contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista”. Manhattan.

“Zelig ha vendido a Hollywood, por una buena cantidad de dinero, la historia de su vida. Cuando estalla el escándalo, el estudio cinematográfico pide la devolución del dinero. Zelig sólo puede devolver la mitad, ya que se ha gastado el resto. Furioso, el estudio le devuelve sólo la mitad de su vida. Se quedan con lo mejor y sólo le devuelven las horas de sueño y de comida”. Zelig.

“Cuando escucho a Wagner durante más de media hora, ¡me entran unas ganas de invadir Polonia..!”. Misterioso asesinato en Manhattan.

“Las dos palabras más bonitas que te pueden decir no son ‘te quiero’, sino ‘es benigno'”. Desmontando a Harry.

“Vaya, si me muero mientras hacemos algo, dígale al embalsamador que conserve la sonrisa de felicidad de mi cara”. La maldición del escorpión de Jade.

“Yo me crie en la confesión israelita; pero, al hacerme adulto, me convertí al narcisismo”. Scoop.

Evidentemente hay muchísimas frases más dignas de ser nombradas. Si creéis que me he dejado alguna vital, ¡no dudéis en dejar un comentario!

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