Camino de Santiago 2007




Por: el 30-agosto-2007

Camino de Santiago 2007 (rienzie)

Álbum de fotos en flickr.

Me llamo Josep, tengo 51 años.

Conocí a Antonia a los 17 años y con ella estoy casado desde el año 1980.
Tenemos dos hijos, Sílvia y Àngel. Soy empresario desde hace 28 años.

He caminado 27 días, desde el 21 de julio hasta el 16 de agosto.
En total 700 km. desde Pamplona donde comencé sin más compañía que mi mochila, hasta Santiago, con una media de 26 km. diarios.

¿Por qué hice el Camino?

Varios motivos me han llevado a hacerlo, pero el fundamental ha sido el “estar conmigo a solas, el encontrarme, el conocerme”.
Este motivo es suficiente para que alguien volcado en los demás durante muchos años precise llegar al núcleo de su ser y reencontrarse consigo mismo, ser libre en una palabra, actuar sin complejos, abrirse a los demás generosamente sin ningún interés, sin esperar nada a cambio.

¿Por qué se camina?

Aunque tienen que haber miles de respuestas a esta cuestión que ni me he preocupado en buscar, yo voy a dar mi propia versión según mi pequeña experiencia.
Caminamos porque quizás sea una de las acciones más primarias de un ser humano. El hombre desde sus orígenes no ha parado de caminar, de desplazarse para buscar comida o un clima más confortable en donde las hembras puedan parir y criar mejor a sus hijos. En definitiva han estado siempre “peregrinando”.
Si comparamos los años que lleva el hombre en este planeta con los que llevamos clavados a un solo lugar, una vivienda, un trabajo cercano y un entorno reducido, nos daremos cuenta de que en lo más profundo de nuestros genes, el ser humano precisa de caminar para renovar todos sus sentidos con la variación de paisajes, olores, sabores, personas, costumbres, creencias…
Esta renovación de nuestra “agua interior” se produce irremediablemente al “caminar” y es lo que hace que nuestro “estanque” se mantenga siempre con un agua limpia y transparente.

¿Quiénes hacen el Camino?

Una de las cosas que me han sorprendido es la diversidad de gentes de todo el mundo que he encontrado. Chinos, australianos, canadienses, alemanes, italianos, franceses, rumanos, eslovenos, ingleses… hombres, mujeres, niños, ancianos, personas con problemas físicos… Es impresionante.
Una de las imágenes más tiernas que me han quedado fue el ver como un joven de unos 20 años masajeaba en la pierna tullida por una posible malformación al nacer a otro de su misma edad. El joven estaba sentado en una piedra en el borde del camino, cuando pasé a su lado, me paré, le toqué en el hombro y le dije: “¡Ánimo campeón!”. Le ofrecí lo que llevaba en la mano, un último puñado de nueces, que me aceptó con una gran sonrisa diciéndome: “Muchas gracias, no te preocupes por mí estoy de puta madre. Ánimo y buen camino”. Volví al camino y al mirar el bello paisaje que tenía a mi izquierda se me enturbió irremediablemente, otra vez las lágrimas habían aparecido en mis ojos. No he llorado tanto y tantas veces en mi vida como en estos 27 días.

Muchas gracias a todos

Doy las gracias a todas las personas que he conocido, con las que he compartido camino, comida, alojamiento y miles de vivencias y que muchas han quedado inmortalizadas en estas casi 1000 fotografías.

A mis primeras amigas de León, tres chicas estupendas con las que hice mi primera etapa.
A los “reparados” de Puentelareina, quienes nos enseñaron a masajear los pies después de cada jornada.
A José Antonio, me esperó y acompañó los 300 metros últimos antes de llegar al Albergue de Estella cuando ya no podía dar un paso más. Compartí con el la comida y me explicó en ese poco tiempo todos los secretos del Camino. Cómo “coserse los pies”, cómo facturar el “porsi”. Qué me encontraría en adelante. Le debo muchísimo a este hombre y no lo olvidaré nunca.
A Ines Shuhalt y su guapísima hija Maren ( las dos en esta foto ) que estuvimos juntos hasta Burgos y vivimos buenos momentos y no tan buenos, como el abandono por problemas físicos de Cristine, una chica austríaca que tuvo que dejarlo en Burgos y que espero que vuelva para acabarlo.

A las dos chicas australianas que habían estado ahorrando durante seis años para venir a hacer el Camino y no sé si lo acabarían.

A Julenen, una fabulosa chica de Ondarribia, maestra de ballet, que tuve el honor de aligerar el dolor de sus pies en Carrión de los Condes y también en Terradillos de los Templarios, con quien andube las etapas más duras y pesadas del páramo castellano y que perdí la pista cuando llegué prácticamente cojo al Burgo Ranero y tuve que alojarme donde pude para recuperarme.

Y especialmente a Lourdes, a quien conocí, porque las coincidencias y casualidades del Camino son muy “especiales” en un albergue perdido de Puente de Órbigo, y después de compartir con ella todo lo que tenía, pude ayudarla a recuperar sus pies y también sus ánimos y caminar juntos los 300 km que nos quedaban hasta llegar a Santiago.

Y cómo no a toda mi familia, en especial a mi esposa y mis padres, que han sufrido mucho todos estos días, pero que creo que como todos los sacrificios, al final ha valido la pena.

Álbum de fotos ( rienzie en flickr )

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3 respuestas a “Camino de Santiago 2007”

  1. JULENE dice:

    ¡Hola Josep!
    ¿Que tal te va todo?Soy Julene,te acuerdas de mí,¿no?Me ha hecho mucha ilusión ver tus fotos publicadas.Había mirado varias veces,pero sin éxito, y hoy cuando te he visto, pues eso, que me ha dado un subidón.Veo que llegaste como un campeón, y que te fueron a recibir.¡Enhorabuena! Yo también llegué, y que te voy a contar…Ya sabes el gozo que se siente al ver Santiago…Bueno, un abrazo, y sabes que aquí tienes una amiga para lo que quieras y cuando quieras

  2. Tú puedes dice:

    […] conmovió mucho una fotografía de un escrito en el Camino de Santiago que hizo mi padre. El cartel en cuestión contiene un razonamiento de Rudyard Kipling y dice así: Si […]

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